La libertad hoy por hoy es un lujo ¿crees esto? Creemos que somos libres y que nuestro futuro depende de nosotros mismos, de mi capacidad de saber desenvolverme en la vida, de mis grados, postgrados, masters, de mi capacidad de generar negocios, de mis habilidades sociales, de mi gran inteligencia emocional, de mi habilidad de trepar en el trabajo y ..... puedes añadir todo lo que quieras.
¡Qué engañados estamos! ¿Aún no entendemos que nuestro futuro no depende de nosotros? ¿Estamos tan intoxicados de nuestra propia importancia que somos ciegos para ver la realidad espiritual? ¿Sólo tenemos ojos para ver lo terrenal? ¿Acaso no nos damos cuenta que somos efímeros? ¿Tienes acaso la plena certeza de que llegarás a mañana? ¿Cómo sabes que estarás vivo el año que viene, o el otro, para cumplir tus sueños? ¿Puedes acaso ver el futuro?
La libertad depende única y exclusivamente de la persona de JESÚS, el Hijo de Dios, nuestro Salvador y nuestro Redentor, el que vino a mostrarnos que no somos libres, sino que en nosotros habita un orgullo y una autosuficiencia tan grandes, que creemos ser nuestros propios dioses. Esto es a lo que la Biblia llama pecado. Que, por supuesto, no es una palabra popular, pero sí real.
Nuestro pecado, nuestro orgullo, nuestra autosuficiencia, nuestro atroz egoísmo, y todo lo que llevamos dentro que hace que el hombre sea un lobo para el hombre y para sí mismo y para la naturaleza, se llama pecado, porque nos hace inclinarnos hacia el mal.
¿Te has planteado alguna vez pasar un solo día de tu vida sin hacer daño a alguien, o a tí mismo?
¿Has sido capaz de no tener motivos egoístas, ni malos pensamientos contra aquel que te cae mal, o quizás tu propio jefe que te hace la vida imposible, o que es injusto con sus empleados? ¿Has sido capaz de no pelearte con tu pareja y ser cariñoso/a sin albergar ni un solo resentimiento en tu corazón?
La lista puede continuar y continuar hasta el infinito, pero, si somos honestos con nosotros mismos tendremos que aceptar el hecho de que no somos libres y que mis motivaciones para hacer la mayoría de las cosas cotidianas, las hacemos por interés, condicionadas a lo que me pueda reportar a mí.
¿Existe alguna solución para este problema? ¿Hay algo que podamos hacer para que nuestro corazón se libere de este orgullo, autosuficiencia, egoísmo,....?
No, nosotros formamos parte del problema, la solución debe venir del exterior.
Por esta razón, tuvo que hacerse hombre el Hijo de Dios para mostrar que el hombre no puede salvarse a sí mismo. El único que puede darnos una solución al grave problema del ser humano es JESÚS. Él fue el único hombre que pudo vivir una vida sin orgullo, autosuficiencia, egoismo, es decir, sin pecado.
El único que estuvo dispuesto a amarnos tal y como somos, de manera incondicional, hasta tal punto que se ofreció a sí mismo para morir por nosotros, de forma que podamos ser libres de esas ataduras de nuestro corazón.
¿Crees realmente que la libertad hoy por hoy es un lujo? No, la libertad está al alcance de todos, lo único que tienes que hacer es llevar tus ataduras a JESÚS y Él te liberará.
No hay comentarios:
Publicar un comentario