¿Cómo quieres comenzarlo? ¿Tienes metas, quizás, dejadas a medias del 2025, que quieres retomar? ¿O quizás, te planteas nuevas metas? ¿O solo quieres seguir sobreviviendo y nada más?
Sea cual sea tu situación, te propongo que este nuevo año que estamos a punto de comenzar incluyas a Dios en tus planes, más aún, en tu vida.
Y ¿por qué? me preguntarás, ¿qué tiene Dios que ofrecerme? Pues la lista es tan amplia que necesitaría horas para poder explicarlo, sin embargo, en este blog voy desgranando muchas de las verdades que Dios nos ofrece en la Biblia. Si has llegado hasta aquí, te animo a que mires las entradas antiguas y te quedes conmigo para las que publicaré en el 2026.
Por ahora, solo te daré dos pistas.
Una. Dios te da una nueva identidad. Sí, Dios nos ofrece una nueva identidad al aceptarlo en nuestra vida.
Se habla mucho en esta sociedad de "empoderamiento", de "buscar tu verdadero yo", de "realizar tus sueños", "tú, eres tu propio dios"etc,etc... pero, la Biblia nos pone los pies en el suelo y nos comunica una gran verdad, que el hombre, es solo un ser humano, con infinidad de limitaciones, no es Dios.
Esto quiere decir, que nuestra identidad está dañada por la maldad y la corrupción de nuestro propio corazón. ¿Has intentado, un solo día, tener una mente limpia, un comportamiento amable, una boca de la que solo salga la verdad? Si lo has intentado, te habrás dado cuenta de que es imposible, al menor segundo que te descuides, ya has tenido un pensamiento feo, una crítica hacia otro, una mentira para salvaguardar tu dignidad y la lista puede seguir y seguir.
El ser humano, por sí solo, no puede alcanzar la perfección que la sociedad nos promete. Solo Dios puede hacerlo, solo Dios puede limpiar la maldad de nuestro corazón y darnos una nueva identidad.
Dos. El único que puede cumplir todas tus expectativas es Dios. El ser humano tiene varias necesidades básicas en su ser. Ahora solo daré una pequeña explicación, seguiré ampliando este tema en las próximas entradas.
Esas necesidades son: aceptación, seguridad y propósito.
Si no llenamos estas necesidades básicas, de forma correcta, siempre vamos a andar por la vida, intentando llenarlas con sucedáneos que nunca nos van a satisfacer. Dependencia del trabajo, dependencia de la familia, o de una sola persona, metas inalcanzables, o peor aún, alcohol, drogas.....
El ser humano es capaz de cualquier cosa con tal de llenar esas necesidades básicas, la cuestión es ¿con qué intentas llenarlas?
Por mi parte, lo tengo muy claro que mi año 2025 termina con Dios y comenzará con Dios el 2026.
Porque Dios ya me ha dado una nueva identidad y ha llenado mis necesidades básicas, más de lo esperado o soñado, así que, si quieres saber cómo te animo a que sigas conmigo este nuevo año que comenzará pronto.
¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!








