viernes, 18 de diciembre de 2020

 Es de obligado cumplimiento desear ¡¡ Feliz Navidad !! en estas fechas. Pero ¿por qué? ¿cuál es la causa o razón? 

Resulta que hay mucha polémica en torno a la Navidad, si hay que celebrarla o no, si son estas fechas las apropiadas o no, y muchas dudas más.

Polémicas aparte, que no vienen al caso, sí quiero en esta entrada  hacerte reflexionar un poco sobre la Navidad llamémosla como la llamemos.

Tenemos que remontarnos al principio de la humanidad, según la Biblia, para entender la Navidad. ¿Por qué al principio? ¿Qué ocurrió alli?

Ocurrió que Dios hizo al hombre y toda la tierra perfecta, armoniosa, todo era como debería ser, paz y armonía entre Dios y el hombre, paz y armonía entre la humanidad, paz y armonía el hombre consigo mismo y por último, paz y armonía con la naturaleza.... pero llegó el cataclismo.... el hombre deseó ser igual a Dios, tener conocimiento,..... en definitiva,... ser un dios.

Ese fue el momento crítico, catastrófico de la humanidad, desde ese momento se rompió toda la paz y armonía que el hombre disfrutaba con Dios, se rompió la paz y armonía que disfrutaba con la humanidad, se rompió la paz y armonía consigo mismo y con la naturaleza. A partir de allí el hombre no teniendo paz en su corazón, la busca sin cesar creándose otros dioses que llenen su corazón inquieto y vacío, en estatuas, imágenes, trabajo, estudios ....... y la lista no tiene fin.

El hombre se hizo enemigo de su propio compañero, de ahí vienen las injusticias, corrupción, engaños, guerras, envidias y........ la lista continúa.

El hombre queriendo ser su  propio dios, ha conseguido enfermedades físicas y mentales hasta decir basta, hiriéndose a sí mismo. Y, por supuesto, a desgraciado la naturaleza perfecta que Dios hizo para que disfrutáramos de ella.

Ante tal magnitud de catástrofes, Dios no ha quedado pasivo, sino que El mismo ya ofreció la solución desde el principio del mundo.

Muchas profecías se han sucedido tiempo tras tiempo para anunciar a un niño que nacería en Belén para salvarnos de nuestros deseos de ser dioses, siendo simplemente humanos.

Y en el tiempo de Dios nació ese niño, Dios mismo encarnándose en un simple humano para mostrarnos cuánto nos ama.

Cuando los ángeles lo anunciaron hablaron de que El traerá paz por la buena voluntad de Dios a los hombres.

Si lees entradas anteriores de este blog ya he hablado de esta PAZ. 

JESÚS es el único que puede volver a restaurar la relación de paz con Dios, con nuestros semejantes, con nosotros mismos y con la naturaleza. Cuando El se hizo hombre por amor, vivió la vida perfecta que nosotros no podemos vivir y al morir en nuestro lugar, puesto que fuimos nosotros quienes rompimos la armonía del mundo, podemos tener vida y vida eterna.

El evangelio de Juan 8:36 nos dice que si el Hijo, esto es, Jesús el Hijo de Dios os libertare, seréis verdaderamente libres. ¿De qué tenemos que ser libres? ¿Acaso somos esclavos?

Pues sí, desde el momento que el hombre decidió ser su propio dios, se convirtió en esclavo de su propio deseo y ya hemos visto las consecuencias, por tanto, somos esclavos de nuestro pecado y solamente JESÚS puede liberarnos de ese pecaminoso deseo de ser nuestro propio dios y restablecer nuevamente la PAZ y armonía.

Si rechazas el deseo de ser tu propio dios y te rindes ante el verdadero DIOS, entonces habrás entendido el significado de la NAVIDAD.


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