Ante tanta incertidumbre, ante tanto desasosiego, ante tanta desesperanza, Dios puede ser tu refugio, El es un refugio seguro, ya que El no cambia, no es hombre para que mienta, no es hombre para que se contradiga, no es hombre para que te traicione.
El Dios de los cielos y la tierra es una fuente segura de esperanza, de tranquilidad, de seguridad. Todo en esta vida es cambiante, los gobiernos se suceden unos a otros, la moda cambia, la forma de vivir cambia, nada es perenne en esta vida.
Pero de una cosa podemos estar seguros y es que Dios nunca cambia, El es una roca fuerte y segura donde podemos anclar nuestra vida.

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